Realizando una encuesta, las mamás opinan en un 40% que no viajan mucho, que no les gusta viajar o que la piensan en viajar debido a la Incomodidad. Y escuchamos frases como: que difícil, que incómodo es viajar.

La incomodidad es algo muy relativo; todo depende de a que estamos acostumbrados, de cuál es nuestra zona confort y de que estemos dispuestos a pasar o no. De acá empezará un buen o mal viaje.

Resulta que a veces estamos aun acostumbrados a nuestra vida de solteros o de casados sin hijos y vemos que todo era más fácil cuando no debíamos empacar unas 15 mudadas de ropa para solo unos 5 días, cargar unos 30 pañales, leche o agua caliente, ver como hacer su comida especial, entre llevar maleta, carruaje y pañalera y sin olvidar los vómitos inesperados o una fuga de pipí. A veces se nos olvida que SIEMPRE de los siempre es cansado viajar, aun y cuando éramos solo uno.

Acá las cosas deben empezar a cambiar desde la perspectiva, la mente y la actitud. Si desde antes de salir por la puerta ya vamos cansados: ¿Cómo no vamos a querer regresar o pasarla cansados? A ver hablemos con la verdad, de que cansa si cansa; pero todo se vuelve más fácil cuando también nuestra mente ayuda a nuestro cuerpo.

Yo les cuento a los que no están al día con nuestros posts, nosotros salimos de paseo con mi hijo por primera vez (que no fuera al pediatra) cuando tenía unos 38 días de nacido. Y acá viene lo importante: para poder salir, viajar, pasear hay que contar con 2 cosas: la salud del bebé y la nuestra. Si nuestro pediatra nos da luz verde que podemos salir y nosotros estamos al 75% (ya que es complicado llegar a estar realmente al 100%), podemos salir sin ningún problema, pero si algunos de los dos esta mal se vuelve aun mas complicado o incomodo el viajar.

Recuerdo que íbamos a un lugar que quedaba a solo 2 horas de distancia de casa, nuestro carro parecía barco de guerra: carruaje, porta bebé, pañalera que casi explotaba, colchas a morir porque, aunque hacia sol en el día caían sus lluvias por la tarde. En fin, nunca había salido con tantas cosas como esa vez. Pero en este momento me di cuenta que a partir de ese día así serian todas mis salidas y debía ser eficiente y eficaz en todo.

Cuando tenía dos meses hicimos nuestro primer viaje en avión y desde ahí no paramos en todo tipo de viajes: carro, avión y bus. Y desde 2 horas hasta 20 horas de viajes seguidos nos hemos hecho. ¿Incomodo? Si hay momentos incomodos, es más bastante incomodos, pero si estamos con la mente preparada para cualquier tipo de situación nos será de mas aprendizaje o de risas antes de sentirnos mal, enojados o incómodos.

¿Es incómodo para el bebé? Puede serlo cuando no le proporcionamos la comodidad mínima que el necesita. Si en casa duerme con luz; ya sabemos que si donde vamos no hay o no sabemos si hay, debemos llevar una lamparita o algo que simule lo mayor posible a su cuarto o ambiente de dormir. Si es un niño que suda demasiado; entonces debemos llevar ropa ligera, apta para se sienta cómodo, fresco y tranquilo. Así vamos a ir aprendiendo de cada uno de los viajes y vamos a ir viendo la necesidad que se nos presente; sobre todo vamos a ir conociendo a nuestro bebé.

Mi hijo nació en un lugar de clima un poco frio y se acostumbró desde el día uno al aire acondicionado. Si embargo el lugar donde aterrizamos por primera vez era mucho más caliente, no sabíamos que le afectaría tanto el cambio o que él era de los que después sudaría tanto. Como a los 45 minutos de aterrizar y empezar un viaje de 3 horas en carro, el empezó a llorar y llorar; era el calor que no lo aguantaba y se calmó hasta que lo dejamos casi desnudo y pusimos el aire del carro bien alto por un buen rato. Aprendimos ese día (momento) que él era de los que debía andar super ligero de ropa y que debíamos proporcionarle un ambiente un poco fresco sobre todo cuando debía dormir.

Entre más viajes hagamos y más seguidos mejor. Nos vamos volviendo expertas y todo se facilita como por arte de magia. Empezamos a empacar menos, hacer bien con lo poco, resolver con lo que tenemos a la mano. Pero nada de esto va ser posible si seguimos con la actitud negativa, con el miedo, el pensar que todo siempre será incómodo.

Entre más viajes mejor. Nuestros hijos empiezan a adaptarse a todo y debemos aprender de ellos que aunque se estén durmiendo quieren seguir conociendo, su batería realmente se agota cuando de verdad ya no da más. Debemos aprender de ellos a que se puede cambiar tu zona confort, que podemos aprender a adaptarnos muy rápido, a que podemos estar cansados pero felices.

Atrévanse, salgan, aprendan que deben o que no, y sobre todo disfruten. Aprovechen a salir con sus hijos cuando aun ellos quieren salir con uno; habrá un momento que van a preferir irse con sus amigos, quedarse en casa o evitar andar con los “viejos”.

Yo viajo, aprendo, cambio, conozco y preparo a mi hijo a todo terreno. Todo esto porque incómodo sería el momento cuando le tuviera que responder que nunca lo llevé a ningún lado solo porque no quería salir de mi zona de confort. Porque incómodo sería el momento de ver que pierde una oportunidad genial de conocer y viajar solo porque sería salir de su zona o podría ser “incómodo”.

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