Manchas de 4 meses

Hoy en día, mi casa está más limpia pero más vacía. Un pequeño de orejas bastante grande llegó a la vida de mi esposo. Con apenas un par de meses de vida se ganó no solo su corazón si no también el mío. Un Beagle tricolor al que le pusimos por nombre: Manchas.

Manchas comenzó siendo el fiel compañero de trabajo de mi esposo y lo acompañaba a todos lados. Cuando apenas cabía en una pequeña canasta junto a su amigo (un perrito de peluche). Amaba tanto quedarse dormido como un pequeño bebé en brazos o en mi pecho.  Con un llanto bastante peculiar fuimos cada vez más cayendo en su encanto.

Durmiendo en uno              de los viajes

Manchas pasó casi los 3 años junto a nosotros, viajando en toda Nicaragua y cuando nos cambiamos el pasó junto a nosotros por Honduras, El Salvador y Guatemala. Estuvo en montañas, ciudades y playas. Él no era un Beagle “normal”, físicamente (y no porque fuera mi perrhijo) era muy distinto a todos los demás que llegamos a conocer. Su mirada, su color brillante y su actitud tan humana en muchas ocasiones hacían que él no fuera “la mascota” de nuestra familia, él era nuestro primero compañero de viajes, travesuras y de vida. Al llegar nuestro hijo esto fue un total y lindo caos. Los dos pequeños eran iguales de necios, traviesos y con una energía de esas que liberan las explosiones nucleares (que no se en realidad como son pero me las

Jugando los “nenes”

imagino). Las travesuras eran al doble, no se sabia a quien había que decirle: déjalo!!!! Porque ambos estaban jalándose uno al otro; claro los momentos de comida eran los que más adoraban ambos, queriendo compartir.

 

Al llegar a vivir a Guatemala su vida cambió bastante ya que teníamos un patio bastante pequeño para como él estaba acostumbrado, un compañero-hermanito que antes no competía con él y sobre todo ya no acompañaba a trabajar a su papi. Entonces los paseos tenían que hacerse más constantes para que el pudiera liberar ese estrés. Aprovechando que mi esposo estaba en casa o mi hijo con alguien, yo salía a correr con él; yo en realidad amaba tener ese compañero de corridas (alguien que me seguía el trote y me escuchaba de paso). Cuando nos íbamos a algún lado lo llevábamos, hasta que empezó lo malo… se enfermó.

Durmiendo rico en un viaje

Saben, en todo lo que es mi vida había tenido siempre perros en casa de mis padres; desde pequeños como los Pekinés hasta grandes como Rottwailer, Doberman o Pastores. Siempre tuve un consentido al que lloré en su momento, pero Manchas… Manchas me ha hecho sentir mucho más sola que cuando me peleé con alguna amiga en la secundaria (que en esa época uno todo lo hace grande), Manchas creó no solo un espacio en mi corazón y en el de mi pequeña familia, era uno de los que hacían vibrar mi casa, sentir que estábamos completos. Ahora, la casa no es igual.

Disfrutaban estar juntos

No tienen idea lo difícil que fue para mí, decirle a mi hijo que Manchas se durmió y ya no despertaría más. Como explicarle a un Toddler que su amigo, compañero y su “nene”, su “guff” ya no está más en casa. Y ¿a dónde quedan los sueños? Esos de ver a nuestro hijo ya más grande pidiendo permiso para llevar a Manchas al parque, donde su compañero de clases o quizá dándole un trozo de pizza por debajo del comedor.

Para muchas personas él era solo un perro, pero para nosotros era uno más de nuestra familia. Otros me dirán que soy exagerada o que tampoco le ponga mucho coco al tema; como se puede hacer eso cuando se ha muerto tu único verdadero amigo al llegar a un país nuevo y no conocías a nadie; con quién podía hablar a cualquier hora. Como se puede hacer eso cuando el que te mostraba amor puro en todo momento ya no está. Como olvidar que fue él quien sintió por primera vez que mi hijo venía en camino y ni nosotros sabíamos. Definitivamente yo, no puedo olvidar todo eso.

Esperando a papá

Despertarme y saber que tengo aun el impulso de ir a darle de comer, sus medicinas y detenerme porque ya no tengo a quien decirle: Buenos días Manchas como amaneciste hoy.  Y ahora, ¿quién me acompañará a correr? ¿Quién me avisará cuando mi esposo viene como a 3 cuadras? O cuando alguien viene a mi casa. Ya no estás a mis pies cada que toco una bolsa, creyendo que son galletas o pan. Si claro, cómprate otro perro me dirán y espero poder tener otro en su momento pero, Manchas: aún me estás doliendo!!!

Me duele ver tu casa vacía, me duele recordar cuánto nos amabas, cuanto acompañaste a nuestro peque y me duele el pensar cuanto sufriste. Pero a ti ya nada te duele y eso alivia un poco mi dolor.

Esta entrada nunca pensé que estaría acá cuando creé mi blog, pero ahora que lo tengo no quiero perder la oportunidad de escribir algo para ti y recordarte aún más cada vez que la lea. Siempre estarás en la foto de la sala, en la foto Familiar.

Y para terminar quiero de paso decirles gracias a todas esas personas que se solidarizaron con un lo siento al enterarse de la noticia. Muchas gracias!!!

Siempre te extrañaremos!!!

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Categorías: Mamá Extranjera

2 commentarios

victoria bendeck · a las

me encantó!!

    Yessenia · a las

    Que alegree!! esperamos poder tenerte siempre por acá! 😉

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